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La HPMA mejora satisfactoriamente las enfermedades articulares
degenerativas. Por ello, tiene un efecto destacable en la artrosis.
En primer lugar, alivia la sintomatología inicial del problema:
el dolor. Éste tiene un inicio solapado y aumenta cuando
se sobrecarga la articulación afectada.
Tras un largo reposo, aparecen las típicas molestias al
iniciar el movimiento. Con frecuencia, existe sensibilidad frente
a las condiciones climáticas. Es decir, cuando hay un cambio
de tiempo varían las características de la sensibilidad
dolorosa.
Además de las molestias crónicas, pueden aparecer
estados inflamatorios agudos de la articulación afectada
por la artrosis: aumento del dolor con tumefacción de la
articulación por aumento del líquido intraarticular
(derrame articular). Es en estos estadios de la enfermedad donde
la HPMA ofrece un mayor alivio al paciente, ya que estimula la reabsorción
de ese derrame por el organismo.
Progresivamente, la enfermedad limita la movilidad de la articulación,
que incluso puede bloquearse completamente. Tratándose de
enfermedades degenerativas crónicas, la HPMA puede ser una
ayuda inestimable tanto al profesional como al paciente, aun
cuando no ofrece curación total de la enfermedad. |